Por Qué Declaramos la Palabra y NO podemos experimental los resultados que promete

Hace unos días estaba en el teléfono con una de mis alumnas.

Me dijo algo que se me quedó grabado en el alma. Me dijo: "Yazmin, tengo 57 años. No quiero seguir esclava del trabajo. Quiero cumplir mi llamado. Quiero tener paz financiera. Quiero que mi negocio realmente funcione".

Y yo la escuché. Y la entendí. Profundamente.

Porque esa mujer ha estado conmigo por meses. Ha pasado por el programa. Tiene su cliente ideal definido, su oferta estructurada, sus guiones de ventas listos. Tiene todo lo que se supone que necesita para monetizar su llamado.

Y aun así, algo la tiene paralizada.

Colgué el teléfono y me quedé sentada en silencio meditando y buscando revelación.

Porque esa mujer no era la única. Pensé en las demás. Mujeres líderes, pastoras, coaches certificadas, profesionales con años de experiencia. Mujeres de oración. Mujeres que conocen la Palabra. Mujeres que declaran, que ayunan, que creen. Y que aun así siguen en el mismo lugar, mes tras mes, año tras año.

Y entonces me hice la pregunta que llevaba tiempo evitando hacerme.

¿Por qué pasa esto?

Si tenemos la Palabra. Si tenemos el llamado. Si tenemos la fe. Si tenemos la victoria de Jesucristo. ¿Por qué nuestra vida, negocio, resultados y finanzas no reflejan esa verdad?

No vine con una respuesta fácil. Vine con una revelación. Vine con una palabra “BOBAR”.

Llevaba semanas sintiéndome guiada a abrir Efesios capítulo 1. No sé cómo explicarlo bien, solo sé que cuando el Espíritu Santo te señala algo, hay una diferencia entre leer y recibir. Y esta vez estaba recibiendo una revelación divina, un download demasiado fuerte.

Empecé a subrayar. A anotar. A conectar ideas. A buscar definiciones en su original. Y algo comenzó a moverse en mi espíritu hasta caer rendida en el piso quebrantada en un llanto incontrolable. 

Pablo ora en ese capítulo algo que cambió todo para mí. Pide que los ojos de nuestro entendimiento sean alumbrados. Que podamos conocer cuál es la esperanza de su llamamiento. Las riquezas de la gloria de su herencia. La supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos.

Y me detuve en esa palabra. PODER (Dunamis).

No dice "para los que declaran." No dice "para los que ayunan." Dice PARA LOS QUE CREEN. Pero no creen con la boca solamente. Creen en lo profundo de su espíritu.En esa parte de nosotras donde no llega la declaración si primero no llega la renovación.

Ahí estaba. La respuesta que por años necesitaba ver en su explendor. 

El problema de estas mujeres NO es la estrategia. El problema NO es la oferta. El problema NO es la falta de fe.

El problema es que hay una parte de nosotras, una parte muy profunda, que no ha RECIBIDO la revelación completa de quiénes somos en Cristo. Quienes somos realmente, cuál es nuestro poder, nuestra autoridad, nuestra herencia, nuestra unión con Cristo,  nuestro llamado a dominar y a reinar…
Y mientras esa parte no se afirme en esa IDENTIDAD, todo lo demás opera sobre una fundación rota.

Aquí es donde necesito ser brutalmente honesta contigo.

Porque lo que estoy a punto de decirte no lo aprendí estudiando. Lo aprendí viviéndolo.

Hay cosas que no se mueven solo con declaración. No porque la Palabra no tenga poder. Sino porque hay creencias instaladas en nuestro sistema nervioso, en nuestra neurología, que son más antiguas que las palabras que decimos en voz alta. Creencias que aprendimos antes de tener lenguaje. Creencias que el cuerpo sostiene aunque la mente diga otra cosa. Traumas alojados en nuestro inconsciente que ni cuenta nos damos. Heridas en nuestra alma que siguen manifestando en nuestros resultados. 

Eso es por qué una mujer puede saber de memoria Filipenses 4:13 y aun así quedarse paralizada cuando llega el momento de vender.

Eso es por qué podemos declarar "todo lo puedo en Cristo" y vivir dominadas por el miedo.

Por eso puedes recitar “Jehova es mi pastor y nada me faltara” y vivir en un ciclo de escasez continua. No una simple prueba, si no una lucha continua. 

No es falta de fe.

Es que hay un trabajo más profundo que hacer. Un trabajo que integra la Palabra, la renovación del espíritu de vuestra “mente” de la que habla Romanos 12, y la comprensión de cómo fuimos diseñadas neurológicamente para que esa renovación sea real y no solo de la boca para afuera.

Eso es lo que Dios me está mostrando. Y no me lo está mostrando para mi solamente. 

Hace unos días recibí un mensaje de una de las mujeres que lleva más tiempo trabajando conmigo.

Me dijo: "Yazmin, extraño a esta mentora pastoral que nos sacude con la revelación de la Palabra."

Lo leí y sentí algo romperse adentro. Pero no de tristeza. De confirmación.

Porque esa mujer no me estaba pidiendo más técnica, más estrategias, más herramientas para impulsar su negocio. Me estaba pidiendo lo que Dios me estaba diciéndome que hiciera.

Profundidad.
Revelación.
Reino.
El tipo de enseñanza que no solo informa, sino que transforma de adentro hacia afuera.

Y entonces oré, medité, pensé y tomé una decisión. Una decision llena de muchas reservas, pero en total fe. 

Voy a hacer lo que el Espíritu me está diciendo que haga, aunque mi mente racional quiera convencerme de que puede ser un error. Porque aprendí algo en este proceso: cuando tienes miedo de obedecer una dirección de parte de Dios, casi siempre es porque esa dirección va a costar algo grande. Y lo que va a costar siempre vale más de lo que crees.

Esto es lo que sé ahora mismo con más claridad que nunca.

Una mujer no puede llevar su negocio a donde su IDENTIDAD no ha llegado primero.

Porque puedes tener el mejor funnel, el mejor programa, la mejor oferta y la estrategia ganadora. Pero, si adentro todavía operas desde la carencia, desde el miedo, desde la creencia de que no mereces quedarte en la abundancia, desde el pensamiento anclado esto no va a funcionar, todo eso se convierte en un barco con un hoyo en el suelo.

La monetización sin una IDENTIDAD renovada es una carrera de obstáculos que nunca termina.

Pero la monetización que nace de una identidad anclada en quién dice Dios que eres, renovada en el alma y sostenida en el sistema nervioso, esa produce fruto que permanece y se multiplican.

Eso es lo que viene.

Estoy a punto de comenzar una serie de enseñanzas en vivo sobre Efesios 1. GRATIS. Para toda mujer de fe que esté lista para ir más profundo que las declaraciones superficiales y recibir la revelación que transforma desde adentro.

No va a ser una clase de estrategia de negocios. Va a ser un avivamiento de identidad, autoridad y poderío.

Y si estás leyendo esto y algo en tu espíritu dice "esto es para mí," no es coincidencia.

Estés pendiente de mis emails para que no te pierdas todos los detalles y puedas registrarte gratis. Si aún no te has registrado a mi lista, debajo de este blog, encuentras una forma, la llenas y de inmediato entras en la lista de emails. 

La revolución de identidad comienza ahora.

Con amor,
Pastora Yazmin Vargas

Mantente conectada y sé la primera en acceder a nuestros BLOGS

Te enviaremos únicamente contenido de valor. No te preocupes, tu información está segura con nosotros y nunca será compartida. 🙌💌